Despertarse relativamente temprano, preparar un desayuno rápido y a la misma velocidad comérselo (o de plano, ni poder desayunar por los nervios). Abrir tu computadora, rezarle a quien tú creas necesario y meterse al sistema para inevitablemente inmiscuirse en la “batalla por tu horario”.Todo este proceso anterior para tener un horario de clases “razonable” o al menos tener un horario de clases.
Sí, teniéndolo ya en las manos (o en la pantalla de tu computadora), crees tener la seguridad de haber superado la situación por un nuevo semestre, pero… ¿qué sucede cuando de repente llega un correo con la noticia de que uno de esos cursos por los que luchaste, entró en la infernal categoría de “curso cerrado”?
Razones y/o argumentos para que tu curso entre en esta categoría hay miles: no hubo el número necesario de alumnos inscritos; el profesor por alguna razón externa se ausentará; es un curso que por necesidad un grupo de estudiantes (como por ejemplo, aquellos que deben graduarse) requieren tomarlo y, por ende, han cedido tu lugar; entre otras.
Al respecto, la Directora Académica del Departamento de Artes, la Mtra. Cristina Goletti, comentó que en ocasiones la falta de demanda por parte del alumnado puede ser factor para cerrar un curso, pero es improbable que suceda. En contraste, en el Departamento de Actuaría, Física y Matemáticas, la asistente del departamento Mónica Pinto plantea el hecho de que en ocasiones la demanda a los cursos es bastante, los salones llegan al límite y por ende, algunos alumnos no alcanzan a inscribirse.
En el caso de Lenguas, la situación es un poco más compleja, comenta la Dra. Brita Banitz, Directora Académica del departamento. Existe un fenómeno en donde el alumno se espera lo más posible para inscribir un curso de idioma, es decir, hasta las últimas instancias para terminar de hacer su horario, lo que genera que algunos cursos se dejen de ofertar por la ausencia de inscritos: “son situaciones de carácter fortuito y que en la mayoría de los casos, no se tenía otra alternativa más que para cerrar el curso”.
En contraste, en un pequeño sondeo a cerca de 50 estudiantes dentro de la comunidad estudiantil, 7 de cada 10 opinan que sí les parece “injusto” el hecho de valorar en el catálogo o inscribir una materia en un inicio para que posteriormente por alguna situación, el curso se les sea retirado de su horario para el semestre.
Raymundo Ricárdez García
raymundo.ricardezga@udlap.mx