PPA2: la intención es buena, pero…

Si eres estudiante de la UDLAP, seguramente sabes lo qué son los puntos PPA2. Si ya los hiciste, tienes la experiencia de cómo va la cosa; y si no, es algo pendiente en tu lista de cosas por hacer.

El Programa de Primer Año fue creado con el objetivo de que los estudiantes se integraran a la comunidad universitaria y a sus actividades, pero también buscando que estén debidamente informados sobre temas importantes que a veces se dejan pasar. Específicamente, los PPA2 están orientados a esto último, ya que para cumplir con los puntos, las opciones son: asistir a diferentes conferencias, leer libros de una biblioteca especial y participar en talleres.

De acuerdo con Noé Nañez, Jefe del Departamento de Apoyo Estudiantil, a diferencia de PPA1, PPA2 no se trata de actividades de integración y recreación, sino de abordar problemáticas que se presentan comúnmente en los primeros semestres de la universidad, como son los temas de autoestima y de adaptación, entre otros. Para ello se crearon los talleres y pláticas informativas, y se ofrece una selección de libros. La intención de llevar a cabo todo esto, comenta Noé, es facilitar el proceso que se vive al entrar a la universidad.

Pero, ¿realmente se cumple la función de estas actividades? La percepción de varios estudiantes es que cumplir con los puntos PPA2 no siempre es muy entretenido, para algunos incluso llega a ser tedioso. Por ello, no es raro que al mencionar el tema la respuesta de muchos sea que los están dejando para el siguiente semestre, hasta que este llega y deciden dejarlo para el siguiente, y el siguiente y el siguiente…

Como resultado, hay alumnos que están cursando sus últimos semestres de la carrera y apenas están haciendo las actividades para terminar sus puntos PPA2, lo cual, en cierto modo, anula el sentido del programa. María Fernanda Landa, estudiante de sexto semestre de Actuaría, menciona que esta es la quinta vez que intenta terminar con el programa. Su principal problema en este momento es que los horarios de las pláticas coinciden con sus horarios de clase, y siente que faltan más opciones para poder asistir a alguna.

Sin duda, la intención es buena y la idea también. Tal vez algunas pequeñas modificaciones vendrían bien en el sistema, como encontrar la forma de aumentar el interés de los alumnos en las actividades, crear más eventos con horarios más variados y una mejor difusión de los mismos. De este modo, el cumplimiento de este “curso” o requisito se haría más ligero y quizás más alumnos lo terminarían –tal como dice el nombre– en su primer año.

Andrea Chávez Pérez
andrea.chavezpz@udlap.mx