15 cosas que pasan cuando eres estudiante de la UDLAP

Al ser estudiante de la Universidad De Las Américas Puebla, día a día vives situaciones que se vuelven parte de tu rutina y de tu experiencia universitaria, desde el desayuno hasta las noches en biblioteca. En los siguientes quince puntos te presentamos circunstancias que seguramente te sonarán familiares.

1. Te pierdes hasta para ir al baño
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Los primeros días lo más complicado de tus clases es encontrar los salones y es que es muy fácil confundir CS (Ciencias Sociales) con CN (Ciencias Naturales). Cuando crees que has dominado todos los edificios, recuerdas que aún te faltan el gimnasio, Hacienda, Centro Estudiantil y un montón de canchas.

2. Aceptas (y amas) los chilaquiles como la base de tu dieta
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Una vez que conoces la maravillosa oferta de media orden de chilaquiles con una guarnición por quince pesos, no puedes volver a pensar en el desayuno de la misma forma. Con el tiempo se te empiezan a antojar aun cuando no tenías pensado ir a la cafetería ese día.

3. Te acostumbras a que tú ya no eres nombre y apellidos, sino tu ID
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El numerito que te dan desde el día en que te inscribes y que te seguirá por años. Lo usas para entregar tareas, pasar lista, comprobarle a los polis de la entrada que no eres un terrorista y la lista sigue. Como si no fuera suficiente con el tuyo, tus amigas te pueden reclamar si después de 3 años aún no te sabes el suyo.

4. Pasas más horas en biblio que en tu casa
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Si se acercan exámenes, entregas o tus profesores creen que hacer tarea es tu hobby, lo más seguro es que te metas a la biblioteca para no volver por una semana. Todo lo que necesitas está ahí: internet, maquinitas de comida, baño y hasta sillones para pasar la noche. Cuando por fin sales, no quieres volver por un buen rato.

5. Sabes que en “la playita” no hay mar ni arena
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Desde el curso de inducción te hacen saber que el jardín alrededor de la fuente tiene un apodo peculiar y a pesar de que al principio suena extraño, después de una semana te acostumbras a decirle a todos “nos vemos en playita”, aun cuando eso podría significar en frente del Centro Estudiantil o al lado del Auditorio.

6. Te vuelves un vendedor experto
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La pesadilla de todos los becados: vender los dichosos boletitos del sorteo. Cada año ves si se los encargas a tu mamá, se los ofreces a la vecina o haces sentir culpable a la tía para que se lleve tres de un jalón, pero de que los vendes, los vendes. Después de cuatro años hasta agarras práctica.

7. Sabes por lo menos lo básico sobre fútbol americano
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No todos entran a la Universidad siendo fanáticos del deporte, pero como la mitad del año está dedicada a partidos y eventos de americano, terminas yendo a alguno, quieras o no. Ya que estás por ahí, seguro aprenderás algún dato que te servirá al menos para mantener una conversación sencilla.

8. Recorres “la catorce” de principio a fin en tus primeros semestres
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La calle detrás de la Universidad ofrece una variedad tan grande de opciones para comer y beber que te toma varias pasadas conocerlas todas. Si se trata de bares y antros, sabes que después de primer semestre cualquiera es todo un experto en precios y ambientes.

9. Te acostumbras a ver jugadores con cortes de cabello inusuales
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Como resultado de la novatada anual de los miembros del equipo de americano, te toca encontrarte en los pasillos con looks que van desde “la diadema” hasta “el de Miguel Hidalgo”. Al principio te parece peculiar y gracioso, a los dos años es lo más normal del mundo.

10. Aprendes a estacionarte, por las buenas o por las malas
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Después de haber pasado por la molestia de tener que pedirle a los polis que le quiten la “araña” a tu coche y pagar la multa una o varias veces, te empiezas a fijar cada vez que te estacionas para que no se repita. Terminas teniéndole más respeto a las líneas amarillas y letreros de “reservado” que a los políticos.

11. Le agarras cariño a la sala de espera de Servicios Médicos
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Seguramente un día te sentiste mal y pensaste que yendo a Servicios Médicos en una hora estarías como nuevo. Pues no. Llegues a la hora que llegues, lo más probable es que esté lleno y a menos que estés a punto de un colapso, esperarás “de una hora a hora y media” en su linda salita. Esperemos que aguantes.

12. Has estado en talleres, organizaciones o ido a viajes
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Los primeros semestres suelen ser tan relajados que te parece que tienes tiempo para probarlo todo y hacerlo todo, así que te inscribes a cuanto se te pone en frente. Conforme vas avanzando en la carrera tienes que ir eligiendo prioridades y dejar muchas cosas, pero ¿quién te quita lo bailado?

13. Los polis te han “asegurado” algo al menos una vez
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Bajo la idea de que “las cosas están inseguras”, los policías se llevan desde una bici con el candado mal colocado, hasta una mochila que esté más de 5 minutos sola. No importa si tú crees que no les pasará nada, los polis te cuidan y la guardan por ti, ahora ve a ver en cuál de todas las casetas la tienen.

14. Haces del café tu líquido vital
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Ya sea un cappuccino de las maquinitas del “K”, un lechero de Los Bisquets o un espresso de Punta del Cielo, pero más de una vez a la semana necesitas un café en la mano para aguantar las clases de la mañana. Si es temporada de exámenes esta necesidad se incrementará bastante sin importar la hora.

15. A pesar de todo, te sientes identificado cada que escuchas UDLAP, Aztecas o ves naranja con verde
UDLAP
Aceptémoslo, a final de cuentas pasas tanto tiempo dentro de la Universidad que se convierte en tu segunda casa y no importa cuántas cosas te puedan chocar, sabes que en el fondo la quieres.

 

 

Andrea Chávez
andrea.chavezpz@udlap.mx
Fotografía de Arturo Cano,Brenda Arteche y archivo UDLAP