Juvenoia

 

literatura

“Los jóvenes de hoy”, una frase que todos hemos escuchado. Nada era mejor que los viejos tiempos. Ahora nos dedicamos a nuestra tabletas y teléfonos, escuchamos lo que muchos no llamarían buena música, y, en fin, somos un desastre. Claramente las generaciones anteriores fueron mejores.

Para este desprecio a la siguiente generación existe una palabra acuñada por David Finkelhor en un artículo, juvenoia. Yo me enteré de este término por el canal de YouTube Vsauce, muy interesante por cierto. En uno de sus videos, Michael Stevens la define como un miedo exagerado de lo que influye a los niños de hoy en día.

Pero es curioso ese sentimiento. Es cierto que generaciones anteriores vivieron cambios y eventos sumamente relevantes. Algunos escucharon a The Beatles mientras el grupo se volvía popular, otros protestaron en contra del estado de nuestro gobierno, en EE.UU. se buscó y luchó por la paz en Vietnam, la humanidad llegó a la luna; y todos estos eventos forjaron el mundo en el que vivimos.

Le debemos mucho a las generaciones anteriores. Incluso los dispositivos que usamos fueron diseñados por ellas. Pero también es cierto que el futuro no está condenado a ser peor que el pasado, en realidad todo lo contrario.

Lo que a mí me interesa es la juvenoia literaria. ¿Qué leen hoy los jóvenes? ¿Qué obras son las más vendidas hoy? Pues las respuestas son claras, leemos (o leímos) a Harry Potter, The Hunger Games, The Da Vinci Code, y ya con un poco más de edad iniciamos, algunos, con obras clásicas y otras consideradas más complejas. Claro está que, a comparación del Siglo de Oro donde los Best sellers eran obras como Don Quijote de la Mancha, el hoy es peor que el ayer, ¿o no es así?

En la ciencia es fácil comparar y valorar diferentes teorías. La teoría de que el mundo es un esferoide oblato explica muchas más cosas a que la tierra es plana. Las ideas de Einstein sobre la gravedad también son mejores explicando múltiples fenómenos que las que Newton había teorizado antes. Sin embargo, en el arte no es lo mismo. En las artes visuales, es discutible el decir que una cuadro renacentista es mejor a uno abstracto si ambos utilizaron grandes técnicas. A diferencia de la ciencia, el arte no mejora con el tiempo, sino que evoluciona y cambia. El pasado y el presente no se supera el uno al otro, ambos pueden ser igualmente apreciados, admirados o despreciados. En la literatura pasa algo similar. Claro, no argumento que las malas obras (así como las malas obras gráficas) superan a las de tiempos pasado. No obstante, igual en el pasado hubieron muy malas obras que hoy seguramente ya no recordamos.

La globalización y el mundo interconectado nos da grandes oportunidades. Podemos leer, con tan solo presionar un botón, obras recientes y de todo el mundo, algo que casi ninguna otra generación puede presumir. Sin embargo, ahora es tentativo ser un autor comercial. ¿Por qué arriesgar tu vida a la innovación literaria si al no vender libros no podrás vivir bien? Pues quiero decir que este es el momento de la innovación. En el pasado si una editorial no te publicaba, mucho lo siento pero no había otra opción. Hoy la auto-publicación, las editoriales independientes, la cantidad de concursos literarios, y muchos otros recursos permiten que esta sea una era especial para quien quiera escribir.

Algunos dirán que los jóvenes de ahora y nuestro mundo están perdidos. El futuro siempre ha sido incierto y todas las generaciones han temido por quienes los van a remplazar. No obstante, en el caso de la literatura creo que el mundo se ha acomodado para dar oportunidades a los autores. Solo falta que demos el ancho y nos animemos a innovar y publicar. Solo falta que nos comparemos a las grandes generaciones anteriores.

Hace no más de un siglo estaban escribiendo Borges, Paz, García Márquez, Rosario Castellanos y muchos otros grandes autores. Pero eso, igual, fue una generación anterior, el pasado. Ahora también hay grandes autores como Jaime Mesa, Daniel Saldaña o Lupita Pérez. Sólo falta ver que nosotros, los millennials, tal vez no superemos a las anteriores generaciones, pero creemos obras dignas de comparase con el canon actual.

 

Rodrigo Lichtle Ventosa

rodrigo.lichtleva@udlap.mx