Después de haber leído prácticamente 366 páginas de un libro llamado Teoría literaria, se me quedó una frase grabada:
“…Un poeta es la cosa menos poética del mundo, porque no tiene Identidad; está constantemente dando forma y contenido al otro cuerpo (Keats citado por Wellek y Warren, 108).”
Creo que todos nosotros, herederos del amor cortés y la idea que el amante le escribe a la amada (y viceversa), el romanticismo y de las películas; hemos idealizado al escritor como alguien apasionante, tal vez enamorado, intrigante, y claro, poético. No obstante, como en todo oficio escritores hay muchos, todos distintos desde sus estilos hasta su personalidad.
También me parece que esta idea se deriva de la literatura misma y de cómo pensamos que escribe un autor. Es todavía común el uso de la palabra “inspiración”, y muchos tal vez crean que la mayoría de los autores se encuentran esperando a esos momentos de inspiración para escribir sus obras.
Bueno pues, esta es una idea errónea. La inspiración no existe. La literatura no es un sentimiento o una chispa captada y anotada. La creación literaria puede verse como mecánica. Por lo general, un autor se dedica a practicar y leer, perfeccionando lentamente su estilo. El lenguaje se rige por reglas, y la literatura también; algunas veces por las mismas y otras por algunas distintas. Lo que hace el autor es tomar el lenguaje y tratar de innovar con él.
Así, el escribir pasa a ser una labor más. Pues eso es. Gente se dedica a escribir, trabaja escribiendo y se gana la vida publicando. ¿Cómo podría depender solo en la musa, esperando noche y día a que ella se decida a contarle historias?.
De entre todas las películas de escritores, una me parece especialmente buena a representar lo que la cita de arriba quiere decir, Third Person. Esta no es una gran película y probablemente muchos se aburran. Empero, lo que me interesa es esta idea de despoetizar al autor, algo que se observa claramente al final. Los autores no necesitan de inspiración, pero lo que si necesitan es formar y dar vida a personajes, situaciones, ciudades, países, mundos, entre otras cosas; una labor no muy sencilla. Lo poético de escribir no se encuentra en la acción misma sino en el resultado de esta. Aparte, claramente uno no se nace escribiendo o siendo el próximo best seller o premio Nobel. Así como la acción misma puede no ser poética, tampoco las horas de práctica lo son.
Esto no espera desanimar a la gente para que escriba, todo lo contrario. Creo que toda persona puede escribir algo significativo si es que practica y lee. Me parece que esa es una de las claves para poder escribir bien, como en todo: práctica. Aparte, no olvido que muchos autores no estudiaron literatura (como Carlos Fuentes), o incluso no estudiaron en la universidad (como Borges). Esto debería animar a todos a escribir, algo posible y alcanzable para cualquiera. Algo que el esfuerzo, la práctica y la lectura remuneran con el pasar del tiempo.
Rodrigo Lichtle Ventosa
