El concepto de tiempo ha sido analizado desde diferentes perspectivas a lo largo de la historia de la humanidad y, de igual manera, ha sido estudiada por diversos ámbitos, desde la parte humanística, como es la filosofía, hasta la parte científica, refiriéndose a la física. En ambas ramas, el concepto de tiempo y su percepción han evolucionado de acuerdo con el progreso del pensamiento y los avances científicos. Desde el punto de vista filosófico, el tiempo ha sido visto tanto de manera cíclica como lineal, mientras que, desde una posición científica, su percepción ha evolucionado del tiempo absoluto hasta el tiempo relativo; el primero basado principalmente en la física Newtoniana, mientras que el segundo toma como fundamento la teoría de la relatividad de Einstein. Tanto en la filosofía como en la física, el progreso nace de la evolución, cambio y mejora de ideas, conceptos y teorías.
En cuanto a la perspectiva filosófica, según Aristóteles, el tiempo no existe si no hay un cambio, es decir, el tiempo se percibe cuando se distingue la distancia de un intervalo que separa dos instantes. Entonces, si no se percibe cambio absoluto, según el observador, el tiempo no habrá pasado. Según Aristóteles, quien define al tiempo como relativo, ya que el presente ya no es, el pasado fue y el futuro no ha sido, se puede observar ciertas discrepancias al momento de comparar el pensamiento aristotélico y newtoniano. Por un lado, Aristóteles descarta la posiblidad de que el tiempo sea visto de manerea absoluta, lo cual contradice parcialmente a la física newtoniana, concluyendo que el tiempo lleva consigo a la relatividad como característica, ya que varía dependiendo de acuerdo a sus componentes, relacionando a este con la teoría de la relatvidad de Einstein, pilar de la física relativista.
Newton, por otro lado, tuvo una postura tanto científica como filosófica sobre este concepto, el cual plasma en sus obras Principia. Khamara (2006) analiza varias tesis newtonianas que hablan sobre la interpretación tanto del espacio como del tiempo; en la primera de ellas se menciona que: “La tesis más fundamental del absolutismo newtoniano sobre el espacio y el tiempo se refiere a su estado ontológico, el cual se expresa diciendo que el espacio y el tiempo son seres absolutos y no relativos” (traducción de la autora, p.12). Si bien Newton no rechaza del todo la idea que cada individuo sea capaz de percibir el tiempo según el cambio que este note en su entorno, referente al tiempo relativo, él afirma la existencia de un tiempo verdadero y que nunca cambia, independientemente de dónde el observador se encuentre; a este se le denomina tiempo absoluto.
Los problemas que el tiempo absoluto newtoniano conllevan son analizados, dando lugar al tiempo relativo, el cual se ve reflejado en la relatividad de Albert Einstein. Se dice entonces que: “La teoría de la relatividad de Einstein, […], no se opone a la mecánica de Newton, sino que, […], debe ser vista como una extensión de la mecánica newtoniana (Zavala, 2001, p.73). De acuerdo a esto, la física relativista está basada en la corrección de las discrepancias del tiempo absoluto. Si bien las aportaciones de Newton no fueron completamente refutadas, ya que dieron paso a varios avances científicos, Einstein descubrió una forma distinta de percibir al tiempo: la noción del tiempo visto de manera relativa en la geometría espacio-temporal y las implicaciones que éste tiene en la percepción del mismo en la relatividad general. Tanto Newton como Einstein concuerdan que, como todo en el espacio se encuentra en movimiento, no es posible identificar un sistema de referenica absoluto, lo que nos lleva a una consecuencia de esta teoría, que es la llamada dilatación temporal: “Según la relatividad, cuanto más nos movemos en el espacio, menos nos movemos en el tiempo” (Marzola, 2019, p.48). Esto puede ser apreciado gracias a la geometría del espacio, referente a la curvatura espacio-temporal que existe en el universo: entre más denso sea un objeto, más curveado estará en espacio donde se encuentre. Una de las regiones que ejemplifican esta afirmación los agujeros negros donde el espacio donde se encuentran se ve curveado de manera “infinita”.
En conclusión, el tiempo se ha analizado desde una perspectiva filosófica hasta científica; algunas de las teoría que intentan explicarlo son la noción del tiempo lineal y su percepción en la filosofía aristotélica, la cual dice que el tiempo transcurre de manera lineal y el presente no existe; la noción del tiempo absoluto en la física newtoniana, donde se afirma la existencia de un tiempo “verdadero”, el cual se define como tiempo absoluto y, finalmente, la noción del tiempo visto de manera relativa, donde se declara que cuanto más nos movemos en el espacio, menos nos movemos en el tiempo, lo que implica la deformación de la geometría espacio-temporal.
Paulina Contreras Miranda
Presidente de la Mesa Interina de Física y Matemáticas y de la Organización Estudiantil Trífida.
paulina.contrerasma@udlap.mx
Bibliografía:
Khamara, E. J. (2006). Space, Time, and Theology in the Leibniz-Newton Controversy. Berlin: De Gruyter.
Marzola, G. Di Carlo P. y Brancucci, A. (2019). The relativity of consciousness: The application of time dilation to the theory of integrated information. NeuroQuantology. 2019;17(6):45-57. Doi: 10.14704/nq.2019.17.6.2246
Zavala, L. y Miranda, A. (2001). Newton, Einstein y la noción del tiempo absoluto. Signos filosóficos, (5), 65.81. Recuperado de: https://eds-b-ebscohost-com.udlap.idm.oclc.org/eds/pdfviewer/pdfviewer?vid=3&sid=af88d74b-f24b-43e9-ab8c-cee55c374138%40pdc-v-sessmgr05
- Newton distingue dos clases de tiempo: los absolutos y los relativos. Los absolutos son los movimientos realmente inerciales. Los relativos son los que dan la apariencia de ser inerciales, pero realmente no lo son (Zavala, 2001, p.70).
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Para Newton, la noción de tiempo relativo no es otra cosa que la medida del tiempo (Zavala, 2001, p.65).
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Newton concibe al tiempo absoluto como un concepto que incluye continuidad e igualdad de sus partes (Zavala, 2001, p.66).