El real de la Comunidad Universitaria son las colillas.
El tema de las colillas ha estado presente en la Comunidad de la Universidad de las Américas Puebla por mucho tiempo, tanto que parecen ser parte del legado de más de una generación. Para evitar continuar con este trágico escenario, en 2012 la UDLAP presentó un reporte de Responsabilidad Social Empresarial, un proyecto que instaló más de 350 botes-ceniceros que facilitaron a la Comunidad Universitaria desechar adecuadamente las colillas y otros desperdicios del cigarro. Además de esto, su siguiente paso fue delimitar espacios libres de humo, logrando así en octubre del 2014 contar con tan solo 15 espacios designados para los amantes del tabaco.
Si bien nuestra Universidad y sus extensiones son libres de humo desde el 15 de enero de 2023 (UDLAP, 2023), los pisos tapizados de colillas fuera del Colegio José Gaos siguen estando ahí. Mañana, tarde y noche vemos no solo a residentes universitarios, sino a estudiantes y profesores fumar también fuera del Colegio; lo cual no es un delito, pero sí un problema, pues la mayoría no se hace responsable de los desechos que generan.
Con la intención de conocer más al respecto, dialogamos con estudiantes que fuman activamente fuera del Colegio Gaos sobre el tema, quienes nos pidieron permanecer anónimos. Muchos de ellos coinciden en que las escaleras externas frente a la entrada principal del Colegio Gaos siempre están repletas de colillas. Además, plantean que optan por arrojar la colilla en el piso debido a la falta de basureros y con la seguridad de que el personal de limpieza del Colegio Gaos se encargará de su recolección. Por otro lado, un residente del Colegio mencionó que puede llegar a ser incómodo, pero reconoce que es el único espacio cercano para fumar y solo pide que quienes realizan esta práctica sean más responsables con sus desperdicios. Por último, personal de vigilancia de la UDLAP que, solicitó el anonimato, comentó que, aunque una parte de los alumnos sí tira los desechos en el bote más próximo -ubicado al lado de la caseta de vigilancia frente al Colegio- el número de personas que no lo hace es mayor y ha aumentado pues es el área más demandante de convivencia en cuánto a los accesos.
Ojo, pareciera que no es algo de tanta magnitud. A simple vista es un escenario agradable: gente sentada fuera del Colegio conviviendo, fumando un cigarrito y pasando un buen rato. Sin embargo, si tomas un segundo de tu tiempo y diriges la mirada hacia abajo, pareciera que esa colilla que vas dejando, forma, al final del día, junto con las otras una alfombra de decoración a juego con el cemento.
Está de más enlistar las consecuencias que trae al medio ambiente, a los animales y a nosotros, no depositar estos residuos en su lugar. Por favor, recordemos que las colillas también son basura y dejemos de actuar como si la vida y la Tierra fueran compradas. No necesitamos relegar la tarea a otros, son acciones sencillas que no nos cuestan nada y que aportan al bienestar comunal. Les invito a realizar estos pequeños cambios que marcan una gran diferencia, de lo contrario: ¿Cómo podríamos ser buenos profesionales si no somos buenas personas?
Fernanda García Rosales
Reportera de Campus