Transitar la periferia

De la exposición «Periferias» en La Luz de la Nevera surge la pregunta ¿cómo se transita la periferia?, un chilango responde.

La ciudad perfecta se vislumbraba como un ente perfectamente planeado, como la Ville Radieuse de Le Corbusier (1987) que mostraba su visión más compleja como una trama urbana cuya planeación perfecta convertía a la urbe en una maquinaria perfectamente engrasada para funcionar en sus distintos sectores y buscando el bienestar de sus habitantes.

En la realidad, la urbe está rota. Es una maquinaria cuyas imperfecciones la hacen un caso de estudio increíble para reconocer las mecánicas que impactan el entorno construido y lo transforman en una mezcla de concreto e historias que sus habitantes forjan; estas historias convierten un ente físico rígido en un ente cuya esencia radica directamente en lo que los habitantes deciden convertirlo.

«Periferias» es una exposición que se presentó en La Luz de la Nevera en la Universidad de las Américas Puebla durante el ciclo Otoño 2024. Dicha exposición busca mostrar cómo estas mecánicas urbanas siempre llevan a la ciudad a adoptar formas radiales concéntricas. Una parte importante de la exposición radicó en una pregunta: ¿cómo se transita la periferia? Esta pregunta invitaba a los estudiantes a participar en la exposición respondiéndola.

La Ciudad de México siempre ha sido un semillero de caos. Siendo el centro de poder y la capital del país, la ciudad se convierte en mucho más que un territorio: es un centro habitacional, un sistema de carreteras, un centro de comercio, un sistema de movilidad gigante.

El crecimiento de la ciudad ha llevado a la creación de un sistema de periferias complejo, y el transitar entre estos territorios involucra un reto tanto de planeación urbana como para sus habitantes mismos. Habitar la periferia no es únicamente vivir en un lugar, es también reconocer las mecánicas sociourbanas que emanan de dormir en un lugar y trabajar a una ciudad de distancia. Transitar en la periferia, más que moverse espacialmente involucra también un momento de reflexión, de caos, catarsis; un momento en el que la ciudad se mantiene estática en un micro-hábitat donde 30 o más personas se reúnen con un sólo fin: moverse.

Es común ver en el paisaje urbano personas durmiendo, platicando, enamorándose y discutiendo. Un cúmulo de experiencias aleatorias que es efímero y propio de cada camión o vagón que se habita; tan caótico o pacífico como el tiempo, afluencia y personas lo permitan. El ser transeúnte no es más que vivir estos hábitats efímeros, la experiencia se torna más compleja conforme incrementa el tiempo de traslado -vivir en la periferia permite observar mejor estos fenómenos-.

¿Cómo se transita la periferia? Para mí, es transicionar entre hábitats efímeros.

Alan Castañeda

En colaboración con Ciudadanos

alan.castanedado@udlap.mx

Referencias:

Corbusier, L. (1987). The City of To-Morrow and Its Planning. Dover.