Banner exposición

Las entrañas de una nadaquerevienta

En esta carta derramo mis ideas, para variar entrelazadas en divagaciones, porque mi regalo final es lo que llevo adentro.

Implícitos van recuerdos, ideas, planes incompletos y algunos que ya respiran; conflictos y negociaciones; una cata-tonelada de lenguaje catarinesco; críticas, inquietudes y reflexiones; lo amargo, lo dulce y otros sabores; egos perdidos, mentadas de madre y orejas que se cayeron cuando me tocó jalarlas; también creo que se va un pedazo de mi ingenuidad, pero esa la dejo con gratitud por lo que representó perderla.

Tomen lo que necesiten, quieran o les sirva; lo demás dejémoslo porque nadie debería cargarlo. Sigamos de la mano, que nuestros porvenires diversos se construyen en la colectividad llena de confianza, respeto y ternura radical.

Mi camino fue como el de muchxs antes: entré como reportera, pasé a Jefa de Sección y luego a Editora en Jefe. Al principio lo único que me alentaba a quedarme era la emoción y persistencia del Consejo Editorial que coordinaba en ese entonces; llegué en un momento complicado, donde la misma existencia de la organización era, según percibí, una decisión que se debía tomar. A cargo de Opinión, me di cuenta de que (de)mostrar ese entusiasmo era la mayor parte de mi trabajo, el resto lo componían reuniones, revisiones y capacitaciones. Cuando me volví Editora en Jefe, llegué pensando en irme por todo lo que implicaba quedarme. ¿Cómo vamos a sacar adelante esto?, fue la pregunta quevivió permanentemente en mi cabeza desde entonces. 

Ponerle más palabras al intermedio entre mi llegada y partida, sería hacerle una injusticia a esta historia llena de vaivenes. Solo me queda dar las gracias. Considero que mi labor fue acompañar la restructuración de un proyecto en peligro de extinción; hoy veo nuestro caminar y reconozco el compromiso lleno de alegría, curiosidad y actuar imaginativo que nos vuelve a ser cotidiano. Agradezco a mis admirables amistades del Consejo Editorial porque nuestros pasos retumbaron al unísono y me enseñaron cuál es el ritmo del amor insistente. También enormes gracias al equipo de reporterxs, fotografxs, revisorxs y diseñadorxs –del presente y pasado– por darme la oportunidad de demostrarles mi gran compromiso con este proyecto.

Para todxs con quienes compartí esta etapa, agradezco su receptividad crítica y amable de mis propuestas, planes y pensamientos dispersos. Me despido de La Catarina con nostalgia, pero no de quienes la conforman. Entonces, saludo a quienes vienen, tanto en la cercanía latente como en el futuro lejano, y les digo que con ustedes está mi esperanza y confianza.

Muchas gracias por su paciencia, dedicación y cariño.

Les mando abrazos apachurrados y besos tronados,

Ale Gallardo Díaz

Editora en Jefe

alejandra.gallardodz@udlap.mx