Hay mucha gente, y no en el mundo, si no hoy, aquí en estos pasillos cementados con serpentina y basura. Camino, porque no puedo respirar, camino más, porque no puedo pensar, camino y camino sin rumbo en un laberinto y no hay salida, no busco una salida, te busco a ti. Entre tanta gente y tantas caras, imagino la tuya en cualquiera que pasa, volteo a ver a los ojos de los demás pensando que voy a encontrarme con los tuyos, pero nunca se aparecen, no se dejan ver; es cómo buscarte en una ciudad desconocida, repleta de farsas y mentiras, pinturas y mascarillas, no te veo, te estoy buscando y no te encuentro, ya; recorrí este lugar una vez, tal vez dos, o tres, cuatro si cuentas de verdad, y no te encuentro, eres difícil de encontrar, nunca pensé que fueras a pasar desapercibido ante mí, pienso. Y me pregunto, y tal vez es un momento muy ridículo para pensarlo, pero lo relaciono, porque es demasiado claro, ¿Qué tal si no tengo que encontrarte? ¿Qué tal si ya no puedo? ¿Si ya no debo? y ¿Qué si esta búsqueda en círculos no es nada más que yo girando sobre la idea de que debo de encontrarte cuando ya no estás en el mapa? Pienso que es estúpido, yo siempre te voy a encontrar, y si no lo hago tú me hallarás a mí, y tal vez no nos dirijamos la palabra, no nos acerquemos ni nada, pero ahí estamos, mirándonos como si nada en el mundo girara más que nosotros sobre la idea de que aún podemos, aún podemos. Pero camino y aún no te veo, tengo el miedo de que mientras persigo tu trazo invisible tú huyes de mí, o que caminas detrás con la mera intención de que no te encuentre, porque no quieres que te vea, entonces volví, a la quinta vuelta volví porque ya me rendí a la idea de que tal vez, ni siquiera viniste. Me abrumo, me achico, me detengo y me siento, me levanto y sigo, en cierto punto veo que mis sospechas eran verdad y si, si viniste, tal vez no por ti, definitivamente no por mí, pero tal vez, solo tal vez… tal vez. ¿Tal vez qué? te encuentro cuando dejo de buscarte, te veo cuando dejo de pensarte, me miras cuando dejo de preocuparme, tal vez, y solo tal vez, tengo que dejar de buscarte, para poder encontrarte. Dejo de buscarte, porque solo así tú puedes encontrarme.