No consigo olvidar

A veces me gustaría decir que el miedo me paraliza, que en realidad quiero vivir en una realidad ignorante donde la trata no es capaz de respirar en mi nuca y la posibilidad de perder a las personas que más quiero es cercana a nula. A veces quisiera dejar de despertar en medio de la noche con una sensación vacía en el pecho que me recuerda el privilegio que es poder olvidar una pesadilla. Y, de vez en cuando, mi imaginación me atormenta recordando cada historia que he leído donde no hay final feliz o tan siquiera una salvación momentánea.

Quizá si dejara de leer podría liberarme, quizá caer en la ignorancia podría brindar alivio. El problema es: ¿qué clase de alivio me traería eso? En un instante nosotros podemos pasar de una vida aburrida y repetitiva a una pesadilla en la que la oración a Dios termina en una maldición. O peor aún, pasar de una vida de plenitud a un cuarto de tres cortinas y una pared que solo crea una falsa sensación de privacidad.

A veces quiero llorar de tan solo pensar lo que es perder la libertad, mientras que, por breves momentos, me invade la necesidad de hacer algo.

Hay personas que aún luchan y otras que mantienen su búsqueda de la mano de la esperanza y el coraje. Hay víctimas que lloran y gritan y jamás son escuchadas. Hay personas que ignoran la realidad y se acobardan porque ser parte de la estadística solo es una amenaza, no su realidad actual.

Por supuesto, también hay quienes no les podría importar menos y quienes son los agresores.

¿Qué hacer cuando todo está mal? Me encantaría escuchar una respuesta que no concluyera en «vive tu lucha», porque por momentos el dolor se extiende hasta el deseo de ser ignorante, pero los gritos continúan y no consigo olvidar.

Mariana Galicia Huanitl

mariana.galiciahl@udlap.mx

Reportera de Lado Alterno