El calor que emanas como un abrazo al ser,
y sentirte vivo cuando te pega aquel rayo por primera vez.
Nos mantienes cálidos desde el día en que nacemos,
y que lástima que no podemos verte directo.
Eres una estrella que irradia vida,
que nos das fuerzas cuando el día parece largo o incluso en vano.
Siendo testigo silencioso de cada amanecer,
en el silencio del cielo, siempre vas a renacer.
Evocando que, incluso en las últimas horas,
apareces hermoso ante cualquier aurora.