Héctor Gabriel Romero Ramos
Puesto imef: Integrante
Universidad: UDLAP
En finanzas, es muy común valorar el riesgo, como el valor de una empresa, la probabilidad de pago de una deuda o el costo de protección contra pérdidas. Pero ¿qué pasa cuando la ganancia depende de la vida de una persona?, aquí entran los seguros de vida y, sobre todo, los life settlements y viatical settlements, que usan la esperanza de vida y la muerte como variables económicas. Esto plantea la pregunta: ¿es ético que terceros especulen con la esperanza de vida usando viáticos o seguros?
Buscar ganar dinero con la muerte puede parecer cuestionable, pero los seguros de vida demuestran que la realidad es más compleja. Estos seguros existen porque la muerte tiene consecuencias económicas para familias y empresas. Nurnberg y Lackey (2010) explican que, en un seguro normal, el beneficiario compensa una pérdida, mientras que en un life settlement, un inversionista sin relación con el asegurado obtiene ganancias. Para el beneficiario tradicional, la muerte es una pérdida compensada; para el inversionista, es el inicio de las ganancias.
Un life settlement es la venta de una póliza de seguro a un tercero por más de su valor de rescate, pero menos que el beneficio por fallecimiento. El comprador paga las primas y recibe la indemnización, los viatical settlements son similares, anteriormente se usaban para pacientes terminales. De Andrés-Sánchez (2020) explica que surgieron durante la epidemia de SIDA, cuando pacientes vendían sus pólizas para gastos médicos. Luego, el mercado se amplió a personas mayores sin enfermedades terminales.
Para los vendedores, estos instrumentos ofrecen beneficios económicos. Quienes ya no necesitan su póliza, no pueden pagar las primas o necesitan liquidez, pueden venderla en lugar de abandonarla. Fang y Wu (2017) demuestran que el mercado secundario puede darles más que el valor de rescate de la aseguradora. Además, puede mejorar el bienestar de consumidores vulnerables al limitar efectos negativos de sesgos en sus decisiones. Por lo tanto, los viáticos no son solo apuestas sobre la muerte, sino fuentes inmediatas de recursos para el vendedor.
Sin embargo, el dilema cambia al observar esto desde el lado del inversionista. Su rentabilidad depende directamente del tiempo que viva el asegurado. Si la persona vive más de lo estimado, el comprador tendrá que seguir pagando primas durante más tiempo y esperar más para recibir la indemnización. Si fallece antes, el rendimiento aumenta. De esta manera, algo positivo desde una perspectiva humana, vivir más años, puede convertirse en un resultado financiero desfavorable para otra persona.
Sandel (2012) explora la tensión entre asegurar riesgos y apostar sobre ellos. La expansión de estos mercados llevó a la creación de death bonds, instrumentos financieros que agrupan pólizas y cuyos flujos dependen del fallecimiento de los asegurados. Diversificar riesgos es lógicamente financiero, pero éticamente contradictorio: mejoras en salud, nuevos tratamientos o mayor esperanza de vida podrían reducir la rentabilidad. El problema no es solo el precio, sino que el rendimiento financiero pueda ir en contra del bienestar del asegurado.
Este debate se enmarca en una discusión más amplia sobre la lógica de mercado en la vida y la salud. Baquero Vargas y San José Pérez (2008) analizan la mercantilización de los servicios sanitarios y critican la reorganización de la protección social bajo criterios de rentabilidad privada. Aunque la gestión sanitaria y los mercados secundarios de seguros son distintos, ambos comparten la preocupación de que la rentabilidad no justifique tratarlos como cualquier otro activo.
Aun así, la eficiencia económica importa. Si el asegurado obtiene liquidez y el inversionista acepta riesgo, ambas partes ganan. Prohibir el intercambio perjudica a quien necesita vender su póliza. Roth (2007) explica que algunas transacciones benefician, pero generan rechazo social. La repugnancia puede restringir mercados, pero no reemplaza el análisis de costos y beneficios.
También se debe considerar la vulnerabilidad de los asegurados. De Andrés-Sánchez (2020) señala que estos mercados presentan asimetrías de información y riesgo moral, y que muchas operaciones se realizan en situaciones delicadas de salud o económicas. Esto complica la idea de consentimiento plenamente libre, porque una persona con necesidades urgentes puede aceptar condiciones que en otras circunstancias rechazaría. Sin embargo, impedirle vender su póliza por encontrarse en una situación vulnerable también puede reducir sus alternativas. El conflicto ético, también depende de las condiciones bajo las cuales funciona el mercado.
Kant profundiza en esto y argumenta que la dignidad humana es inalienable y no debe usarse como medio para los fines de otros. Si bien asignar consecuencias económicas a la muerte no es inmoral (como lo hacen los seguros), se vuelve problemático cuando la supervivencia de una persona se convierte en la variable que determina la ganancia de un tercero.
A partir de esto, especular financieramente con la esperanza de vida no puede considerarse ético o inmoral de manera absoluta. Los life settlements y los viáticos pueden tener una función legítima cuando amplían las opciones del asegurado, proporcionan liquidez y permiten recuperar valor de una póliza que de otra manera podría perderse. Sin embargo, su legitimidad se vuelve más difícil de defender cuando predominan las asimetrías de información, la vulnerabilidad o un incentivo económico directamente relacionado con una muerte temprana.
El límite ético no está en asignar un valor económico a la vida, sino en cómo se usa y los incentivos que genera. Si estos instrumentos transfieren riesgos, amplían opciones y mejoran la posición del asegurado, son moralmente justificables. Pero cuando la reducción de la esperanza de vida y la vulnerabilidad se vuelven la principal fuente de ganancia para un tercero, asegurar un riesgo se vuelve especulación con una vida, lo cual es difícil de justificar.
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Referencias
Baquero Vargas, J., & San José Pérez, C. (2008). La mercantilización de la sanidad. Revista de Economía Crítica, 6, 73-101.
De Andrés-Sánchez, J. (2020). Implicaciones éticas de los life settlements y los viatical settlements. Anales del Instituto de Actuarios Españoles, 26, 1-22.
Fang, H., & Wu, Z. (2017). Life insurance and life settlement markets with overconfident policyholders (NBER Working Paper No. 23286). National Bureau of Economic Research.
Kant, I. (2017). La metafísica de las costumbres (A. Cortina Orts & J. Conill Sancho, Trads.). (Trabajo original publicado en 1797).
Nurnberg, H., & Lackey, D. P. (2010). The ethics of life insurance settlements: Investing in the lives of unrelated individuals. Journal of Business Ethics, 96, 513-534.
Roth, A. E. (2007). Repugnance as a constraint on markets. Journal of Economic Perspectives, 21(3), 37-58.
Sandel, M. J. (2012). What money can’t buy: The moral limits of markets. Penguin Books.