Intento olvidarte con otras mujeres,
como si el roce ajeno pudiera borrar tu nombre.
Intento odiarte, aunque ya no estés,
aunque tu recuerdo sea lo único que aún permanece en mí.
Intento volver a sentir ganas de vivir,
pero solo encuentro este vacío
que se instala en mi pecho
y me roba el aire sin pedir permiso.
¿De verdad nada es suficiente?
Dejo todo atrás porque te extraño,
deseo olvidar… porque en todo te recuerdo.
Y tu voz, tu risa, tus palabras,
siguen repitiéndose en mi mente,
como un eco terco aferrándose
a vivir.
Y no sé cómo se supone que tenga que olvidarte
¿De verdad es tan cruel vivir así?
¿Acaso es este el trato final del amor:
sentirlo todo…
y luego aprender a fingir que nunca existió?
Fui hogar en tu rutina,
presencia constante en tus días,
y ahora…
solo soy silencio.
Tú sigues,
Y yo me quedo, solo,
en un mundo que
no entiendo, y
en una vida
en la que no estás tú.
Ignacio Gabriel Pétriz Fdez
Reportero de Lado Alterno