¿Y a mí, qué?

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Un amigo de la familia nos hablaba hace unos días sobre una
“situación incómoda” con la que se encontró hace poco: ver a un tipo tratando mal a su novia fuera de un bar sin que nadie hiciera o dijera algo al respecto. Él tampoco, por no meterse en algo que no era asunto suyo. Al final, nadie hizo nada. Es entendible hasta cierto punto la duda respecto a cómo actuar en estas situaciones. Idealmente ni siquiera existiría la pregunta, pero en realidad es muy difícil para alguien jugar a ser el héroe. La parte del asunto que me hizo enojar fue escucharlo declarar: “es que no entiendo cómo ella deja que la traten así”.

En cualquier situación donde una persona es agredida — un robo, un asalto, un accidente— la culpa nunca es atribuida a la víctima. Sin embargo, generalmente cuando el daño es parcial o enteramente emocional, como sociedad tenemos la tendencia de disculpar al agresor, buscando excusas o razones por las que el agredido debería haber actuado diferente.

En muchos casos, es sencillo olvidar que precisamente parte del abuso físico y emocional consiste en que el agresor manipula a la víctima, haciéndole creer que quedarse con él es la única opción. La persona agredida no sólo piensa que dejarlo no es una opción, sino que el abuso se normaliza —por situaciones como ésta en la que nadie alrededor reacciona— hasta un punto en que la víctima puede no estar consciente de su situación, incluso defender a su agresor contra acusaciones.

En cualquier caso, no hace más fácil la decisión de cómo actuar cuando nos encontramos con una situación como ésta. Sin embargo, es importante que seamos conscientes de cómo pensamos y del efecto que tiene en la sociedad. Así como este amigo nuestro pensaba, probablemente lo hace también la gente alrededor de esta chica, que a estas alturas probable- mente cree lo mismo, que el abuso es su culpa por permitirlo, que se lo merece y que no hay nada que se pueda hacer. Es un círculo vicioso y si queremos romperlo, lo primero es ser conscientes de que somos parte del problema, incluso si no es asunto nuestro.

Sofía Marlasca Couoh

sofia.marlascach@udlap.mx