Si has estado viviendo debajo de una roca por una semana, quizá no hayas escuchado que Bruce Jenner, papá de las dos hermanas menores de Kim Kardashian, hizo la revelación de que se considera una mujer. Es cierto que mucha gente odia a las Kardashian, que quizá su programa de televisión sea muy banal y que abundan las críticas a su familia, pero esto no quita que la transición pública de Jenner sea algo menos importante de que hablar.
Jenner, quien hasta ahora utiliza nombre y pronombres masculinos, declaró que él siempre se ha sentido como una mujer; y que su parte femenina supera a su parte masculina, pero es algo que le ha llevado 65 años de vida aceptar completamente. Ha de ser inimaginablemente difícil salir con un secreto así cuando tu familia es, quizás, la familia más famosa del mundo; sobre todo por el hecho de que aún hoy en día hay muchísima discriminación en contra de las personas transexuales.
Las personas transexuales son personas cuya sexualidad (órganos sexuales) no coincide con su género; independientemente de su preferencia sexual. Quizá a las personas cisexuales (que nuestra sexualidad coincide con nuestro género) nos costaría mucho trabajo imaginarnos que esto sea posible, pero esto no invalida que hay personas que viven esto; que incluso hay personas que no se identifican con un sexo o con el otro (no-binarios).
Aclaro: yo no soy la persona más indicada para hablar de este tema (soy una mujer cisexual), pero creo que la forma más real de imaginar por lo que pasan las personas trans* es pensar como sería nuestra vida si nos hubieran asignado el sexo opuesto a nuestro género actual cuando nacimos. Por ende, es necesario cuando hablamos de feminismo, incluir a las mujeres trans*, que al fin y al cabo, son mujeres como nosotras.
La realidad es que las personas trans* son las personas que sufren más abuso de todos los grupos marginados: casi una decena de mujeres trans* han sido asesinadas en Estados Unidos en lo que va del año en actos de transfobia. No hay cifras oficiales en México, pero no es difícil imaginarnos que en un país machista y homofóbico las cosas sean muy diferentes.
La próxima vez que salga a conversación el tema de Bruce Jenner, tendremos que ser un poco más empáticos; reconocer que él es una persona con mucho derecho de elegir las riendas de su vida, y que todas las personas trans*: mujeres, hombres y no-binarios no son menos personas que nosotros. La cosa es esta: como seres humanos es importante respetar a los demás tal como son, reconociendo las diferencias y aprendiendo a coexistir en un ambiente tolerante y respetuoso.
REBECA RUIZ
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