La voz fantasma (periodismo mutilado)

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Ellos, periodistas, ellos, desaparecidos y ellos, asesinados. La semana pasada, Anabel Flores, periodista desaparecida en el estado de Veracruz fue encontrada muerta en Puebla; justamente, en un país donde ejercer libremente la actividad del periodismo es un lujo reservado para aquellos con poder. La libertad de expresión en este “país silenciado” se ve “mutilada”.

El periodista mexicano, se ve inmerso en una situación de bastante incertidumbre. Incertidumbre, al no saber si, decir, escribir, fotografiar, grabar o reportar algo le provocará –eventualmente– estar en medio de una lluvia de amenazas y, en algunos casos, amenazas que se ven transformadas en realidad. Al parecer, existen entes que no están muy de acuerdo con el libre ejercicio del periodismo.

Las voces fantasmas, son aquellas que se pasean por los pueblos, ciudades y esquinas mexicanas queriendo decir –y hasta gritar– la verdad de su sociedad; voces que no vemos en los noticieros con más rating del país o en los medios de “farándula” que la mayoría conocen. Éstas se defienden con una cámara, con una grabadora, con un micrófono, con un lápiz, con una nota, con un artículo, con un video en internet, con una columna de opinión…

Se anuncian como viento y desaparecen. No sabemos si lo que dicen es la verdad absoluta, tampoco sabemos a ciencia cierta quiénes son los que las están “callando”, pero lo que sí sabemos, es que las quieren silenciar para siempre.

Reportar la violencia, problemas sociales, problemas económicos, poner en evidencia a figuras públicas y todo hecho que lleve consigo la ambición de hacer noticia, implica para el periodista dejar de ser únicamente espectador para pasar a ser informador y posteriormente objetivo, de alguien que eventualmente se incomode con la publicación.

El reportero, es el personaje que está hasta el final de la línea, cuando el periodismo se ve como negocio, es el personaje que tiene el primer contacto con la gente, el personaje que tiene que soportar el miedo, que tiene que poner su vida en juego cada vez que hace su trabajo.

Ellos cantarán su verdad, mientras, los siguen persiguiendo. A la par, se nos viene una pregunta a la mente:¿el hielo de la muerte es el verdadero límite que tiene la voz para dejarse de expresar?

Por: Raymundo Ricárdez García