El volcán hoy trata de esconderle,
pero usted se aferra a darme más de lo que tiene.
Hermoso esplendor, que a mi pequeño mundo llena.
Mañana, con ansias, lo encontraré de nuevo,
rayándose por mi ventana,
usted, que está en suelo y cielo.
Rómpase su ego,
que si no,
me muero.
Armando Toribio Jiménez.
armandotoribiojz@udlap.mx
Reportero del lado altero