SAYONARA: El arte de decir adiós

Hay veces en las que tenemos que despedirnos, sin importar lo que dejamos detrás. De esto va el segundo álbum de estudio de Álvaro Díaz, que está próximo a cumplir un año desde su estreno-17 de mayo de 2024-. A través de 20 canciones, el artista puertorriqueño nos cuenta cómo fue vivir el proceso emocional que conlleva una ruptura amorosa, recordándonos que el duelo no es lineal, que cuando te rompen el corazón las emociones coexisten y la nostalgia y melancolía batallan constantemente por ganarse un lugar. Este es un análisis de SAYONARA (2024), pero solo de las canciones que más me gustan.
“TE VI EN MIS PESADILLAS”, la canción con la que Álvaro decide dar inicio al álbum describe con claridad lo (irónicamente) confunso que te sientes al terminar una relación. “Que yo tampoco quería decir adiós… ya ni me importa quién tenía la razón” canta Álvaro. Cuando le ponemos fin a un vínculo, tendemos a olvidar las razones que, en un principio, nos llevaron a tomar esa decisión, pues nos ahogamos en melancolía, la soledad nos nubla el juicio crítico y añoramos regresar a aquellos momentos en los que nos sentimos felices y amados por esa persona (aunque puede ser un recuerdo meramente idealizado).
“GATITAS SANDUNGUERAS VOL.1” “y “PLN” representan la superficialidad de las relaciones temporales como un intento de olvidar la ruptura. Es el concepto que se tiene de que, salir al antro, divertirse y conocer nuevas personas, acelerará el proceso de sanación. Son canciones que, si bien no deberían ser referentes de qué hacer ante la pérdida de un vínculo importante, son divertidas y energéticas. Cumplen con su objetivo, te animan a salir de fiesta.
La séptima pieza “1000CANCIONES” viene de la mano del español Sen Senra (otro de mis favoritos). Te muestra cómo, por más que intentes cubrir los vacíos con momentos de placer instantáneo, inevitablemente los recuerdos de esa persona llegan cuando escuchas que el Dj puso su canción, esa que se dedicaron cuando estaban completamente enamorados. No puedes evitar pensar ¿se acordará también de mí cuando escuche esta canción?, y las ganas de llamarle y preguntarle aparecen.
La razón por la que SAYONARA ha sido foco de elogios es por la propuesta de originalidad y sorpresa que Díaz ofrece en cada pieza musical. Tal como lo hace en “SIN PODERES”; la primera parte acompañada de un beat pegajoso te recuerda los buenos momentos con esa persona y cómo la dinámica te dejaba “literalmente” sin poderes, porque te permitías ser vulnerable, sin necesidad de una armadura por miedo al peligro. La segunda parte de la canción vuelve a introducir la frase “sin poderes” pero desde una mirada triste, porque sientes que, al irse esa persona, ya no tienes algo con qué defenderte, ya no puedes vulnerarte sin miedo a que te lastimen. De esta manera, Álvaro empieza a pintar de azul la atmósfera del álbum, llenándola de tristeza y nostalgia, perfecta para presentarnos a las primeras baladas de SAYONARA.
Y así llega el interludio, “MAMI 100PRE SABE”, donde Álvaro se hace a un lado y la historia la cuentan su madre y Nsqk. Este medio tiempo es la viva definición de nostalgia en el álbum. La madre de Álvaro, en un intento de animarlo, hace su primera intervención con “El final no tiene que ser el final. ¿Te acuerdas cuando eras chiquito e íbamos al cine, se acababa la película y nos quedábamos hasta el final a ver si aparecía una escena nueva? A veces la vida es así”. Estas palabras resuenan en él, y a través de Nsqk evoca: “Esperando otra escena que quiero que salgas tú”, porque “Si no eres tú, yo le pido a Dios que sea igual que tú”. Nuestro protagonista no logra concebir la idea de que su interés amoroso probablemente ya no sea la persona con la que compartirá el resto de su vida. Esta canción es, a grandes rasgos, aquella conversación que tienes con tu mamá cuando terminas una relación, es la conclusión a la que llegas después de escuchar sus sabios consejos maternos.
“EN PR NO HACE FRÍO”, colaboración con paopao, llegan los reclamos de su ex pareja, quien le exige pare con los intentos desesperados de llamar su atención a través de indirectas como “Subiste una foto con el hoodie mío, pero en PR no hace frío…”, y respete el acuerdo de mantener la distancia. A veces, durante la ruptura, se nos olvida que no solo somos nosotros los lastimados, confundidos e incomprendidos; sino que también podemos ser la razón por la que el otro se sienta de la misma manera.
Llega mi canción preferida del álbum “QUIEN TE QUIERE COMO EL NENE”. Donde Díaz reconoce su error, no le pide quedarse, pero le suplica recuerde la manera en la que quiere y cuida de ella. Se lamenta fantaseando una vida juntos, porque sabe que lo mejor es decirle adiós, pero se aferra a un último intento. Y con “aunque no estemos le pido a Dios que te vele”, parece ser que todo rencor queda atrás. Porque a veces, es más grande el amor que sientes por esa persona que las ganas de estar con ella.
«YOKO”, probablemente la única canción de este álbum que no es post-ruptura, describe cómo es sentirse plenamente enamorado. “Te quiero siempre a mi ladito como Yoko” haciendo referencia a John Lennon y Yoko Ono, su esposa, quien siempre se mostraba al lado del cantante, acompañándolo en cada momento. En esta balada, Álvaro plasma esas ganas intensas de querer envejecer con la persona de la que está enamorado. Lo irónico es que Lennon y Yoko tampoco envejecieron juntos.
Y finalmente, porque este es un álbum para decir adiós, llega el himno de despedida “NO LLORES SI ME VOY”, la pista número 20. Díaz, le pide que no se lamente por no estar juntos, pues al menos lo habían intentado, se dieron la oportunidad de construirse. Y aunque él sueñe con una vida a su lado, asume sus errores y ruega (a los que escuchan) no lo juzguen porque “Mis papás tampoco supieron estar juntos”. Es una despedida nostálgica, los recuerdos se mantienen, pero la esperanza ahora es reemplazada por resignación.

Así, Álvaro dice adiós.
Y así digo adiós yo también, con esta nota.
Pero no a una relación, sino a este periódico, que me dio mucho, me confundió otro tanto y me hizo crecer como persona. Ese es el arte de decir adiós: abrazar la calidez de la nostalgia y alejar el desánimo que trae consigo la melancolía.
Sayonara, La Cata.
O no, porque siempre puede haber finales alternos, ¿no? ¿Álvaro?


Frida Toribio Jiménez 179821

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Jefa de Redacción