¿Quiénes somos?

“¿Quién sabe decir quién es sin decirme su nombre completo?” Preguntó un profesor en alguna clase que tomé hace unos semestres. Muy pocos alzaron la mano. “Un niño que…”; “pero hay muchos niños que…”.

Al final lo que entendí es que la idea iba un poco a que nadie sabe enteramente quién es porque seguimos en un desarrollo constante. Lo sigo pensando, y saber parcialmente quién eres es igual a no saberlo. Si no sabes quién eres, dejas que otros decidan por ti, dejas que el mundo te diga quién eres. Lo malo es que el mundo nunca va a querer que seas mejor ni igual de bueno que él. Lo más probable es que te llame por tus errores y no por tu nombre. 

Ahora desde la subjetividad y perspectiva de todos digamos quiénes somos. ¿Hace sentido? ¿Cómo podemos estar seguros de quiénes somos? 

Un amigo, para pasar el tiempo nos preguntó “¿Cuál ha sido tu más grande logro?”. Le dio al clavo, esa persona que fuiste cuando cumpliste tu más grande logro abre la ventana de quien puedes llegar a ser, y puede que no lo seas todo el tiempo, pero ese es tu yo en su máximo potencial. 

Fundamentando, filósofos como Albert Camus y Wayne Dyer dicen que tu vida es la suma de tus decisiones, lo que lleva a otros como Jean-Paul Sartre a decir que «cada persona se define a partir de sus elecciones». 

Yo estoy totalmente de acuerdo. Son tus decisiones que te llevan a alcanzar tus logros y tú decides cuál de ellos es más importate según tus prioridades, que también es otro tema porque, aunque dependen de cada quien las tenemos bien revueltas a pesar de que hay unas obviamente más importantes que otras como las personas. 

De esto va también la libertad, que va de la mano con la responsabilidad. Soy libre no solo porque no tengo ataduras sino porque soy capaz de comprometerme con algo y por tanto de renunciar a todo aquello que me impide lograr ese algo.

¿Miedo al compromiso? Suena muy familiar, ¿no? Tenemos miedo de decidir porque no sabemos a dónde ir ni a dónde vamos, porque no sabemos quiénes somos y entonces dejamos que decidan por nosotros. 

Hemos decidido ser espectadores, nos asustó estar a nivel de cancha y, por tanto, hemos llegado a donde no queríamos llegar, haciendo cosas que no nos definen y que por tanto normalizamos. 

Renunciar a decidir no solo nos ha llevado a la indiferencia, nos ha dejado ser dirigidos por líderes egoístas y manipuladores. Hemos preferido no decidir y otros han decidido por nosotros. Somos los que no queríamos ser.

Dramático pero real. Ahora cuando decidimos según a lo que se alinea con nosotros se detesta por los líderes y los seguidores de estos porque una contraposición no les será conveniente. 

Pero bueno, un paso a la vez. Pregúntate quién eres, quien te gustaría ser y sobre todo pregúntate por qué. 

Quizá quieras ser un gran líder porque te gusta que mucha gente te siga, o quizá quieres serlo porque te gusta encontrarte con las personas desde sus necesidades. ¿ves? No es lo mismo. 

Y una vez que pienses en ello, prepárate porque el mundo no está listo para que seas tú quien determine quién eres. Te van a decir que están decepcionados de ti, pero ni siquiera te conocen, te van a decir que hagas cosas poco éticas cuando te convenga, pero no cuando vaya en contra de ellos, quizá te sugieran mentir, y si eso va con quién tú eres adelante, tómalo y politiza todo lo que quieras y haz los bandos que quieras. 

Pero si eres tú quien dice que les dice que no, quién toma una decisión para definir quién es y renuncia a lo que no, busca a los que deciden lejos del conformismo, seguirán mostrándote quién eres y no quién les conviene que seas. 

Bueno, volviendo a aquella aula, levantando mi mano me gustaría decir que quienes somos, no depende de las palabras que usemos para intentar explicarlo, sino de las decisiones que tomamos y las razones por las que las tomamos. 

Gabriela Huitrón García,

Editora en jefe

gabriela.huitronga@udlap.mx