Cargando saco ajeno – octava entrega

En el suelo, yacían los restos de unos Sabritones a medio morder, bañados en salsa, como si fueran el tributo de los guerreros que habían caído en la batalla del sábado. Al levantar la vista, me encontré con una escena que me dejó perplejo. Ahí estaba mi papá, rodeado de al menos veinte hombres, todos gritándole a la tele como si fuera el árbitro, riendo … Seguir leyendo Cargando saco ajeno – octava entrega

De “Infografía y visualización de datos” para el mundo

A continuación, presentamos los proyectos del alumnado de la materia de Infografía y visualización de datos, impartida por Arturo Cordova Espinosa. El antiranking Naomi Trejo Hernández 181352 Abisaí Ricardo De Anda Mendoza 1172044 Carlos Cézar Reza Martínez 182334 Dieta de nocturnos Hannia Bautista Ugarte 180256 María José Conchouso Guerrero 179524 Luis Karol Buendia Romero 181818 Damián Fernández Arandia 181965 ¿Dónde comen colegios? Isabella Hernández sánchez  … Seguir leyendo De “Infografía y visualización de datos” para el mundo

Cargando saco ajeno – séptima entrega

Me senté en la banqueta, viendo cómo se acercaba la hora del juicio final. La banqueta, agrietada y llena de polvo, se sentía más cómoda que el sofá lleno de compadres gritones que había en la sala. Ya sentado, todo agüitado, vi cómo un carro se iba acercando despacito, sorteando los baches como podía. Era el carro del papá de Magnolia, un Mercedes Benz Clase … Seguir leyendo Cargando saco ajeno – séptima entrega

Un corazón noble, un legado eterno

Aquellos que te conocieron, no olvidarán tu sonrisa cálida, tu mirada llena de bondad y tu humor contagioso. Fuiste un padre ejemplar, un esposo amoroso, un hijo dedicado, un hermano incondicional y un abuelo que me llenó de alegría cada instante. Recuerdo con cariño los días jugando dominó, damas chinas y ajedrez. Cada partida era un momento de conexión y de risas. Recuerdo la forma … Seguir leyendo Un corazón noble, un legado eterno

Cargando saco ajeno – sexta entrega

Pasaron los días y llegó el viernes. Recuerdo que hasta me salí de la escuela temprano para asegurarme de que la casa no estuviera patas pa’ arriba. No me olvidé de escribirle a Magnolia en otro cacho de mi libreta de ciencias naturales para decirle dónde vivía. Fui a las doce, haciéndome el afectado con una emergencia familiar. Como le caía bien a Don Camilo, … Seguir leyendo Cargando saco ajeno – sexta entrega

Cargando saco ajeno – quinta entrega

Sentí cómo me empezaba a sudar la frente otra vez, pero no por el calor ni por la caminata de treinta y cinco minutos que me había aventado, sino por pensar en qué demonios haría cuando llegara ese día. Magnolia me lanzó una mirada y me sonrió, como si no le importara ni tantito todo lo que pasaba por mi mente. Para ella, todo era … Seguir leyendo Cargando saco ajeno – quinta entrega

Roadtrip espacial de la muerte

El silencio en esa habitación gritaba. No, desgarraba los oídos. La tensión en el ambiente era palpable y nadie parecía capaz de mover tan siquiera un músculo. Si alguien echara una mirada, no se le habría ocurrido jamás que las mentes más brillantes de nuestra generación se encontraban ahí metidas, que escondían sus miradas detrás de sus cafés fríos mientras pretendían que pensaban en una … Seguir leyendo Roadtrip espacial de la muerte

El gato que come chilaquiles

Historia corta Eran las 8:00 am de un lunes muy aburrido. Estaba sentado comiendo mi desayuno: un plato de chilaquiles con una porción de frijoles con queso; salía un pequeño humo de mi cuchara. Desde que había llegado a esa mesa me sentía incómodo, observado. Decidí ignorar aquel inconveniente sentimiento, y cuando estaba por probar mi comida ahí estaba él, de ojos verdes y grandes, … Seguir leyendo El gato que come chilaquiles

Sol de media noche

Y así, fue un día másbajo la luz de la oscura noche,tonos pasajerosdestello constante de emociones . Silencio lleno de pensamientos,que la respuesta jamás encontraránlos dos estamos a la pary el mismo olor del barato tabacoasfixia palabras que nunca saldrán. . Dos siluetas al compás del volanteporque las almas caminan detrás,opaco el rostro te esculpió en años,¡enciende de nuevo mi curiosidad! . Dejas a esa … Seguir leyendo Sol de media noche

Cargando saco ajeno – cuarta entrega

Al entrar, la casa era justo como me la imaginaba. El piso era de roble, y sobre él, una alfombra roja con un mosaico blanco que se veía medio paupérrima para la familia que vivía ahí. Las paredes eran blancas, con detalles dorados en las columnas y cuadros espantosos de frutas al lado de jarras de vino, esos que en algún momento seguro pensaron que … Seguir leyendo Cargando saco ajeno – cuarta entrega

 Alguien misterioso

(Por aquellas risas) Algo surge en ese primer café,en la risa que tiembla entre nosotros,al caminar por el centro y entre miradasalgo de mí se queda en el otro. Todo parece nuevo,la comida tiene otro sabor,la voz suena distinta,la forma de vernos, más gentil. Las flores importan,las caricias cobran sentido,decir «nosotros» es magiay mi nombre, diferente en tus labios. Hoy me quedo con aquello:la mirada … Seguir leyendo  Alguien misterioso

Cargando saco ajeno – tercera entrega

Me dijo que sí, tal vez por la presión social de todo el patio de la escuela mirando, o tal vez porque, pues sí, me quería. La cosa es que funcionó. Después de ese rato incómodo, nos fuimos caminando, bien románticos, al centro de Cholula, agarrados de la mano. Fue ahí cuando me soltó la bomba: quería presentarme a sus papás. Empecé a sudar frío. … Seguir leyendo Cargando saco ajeno – tercera entrega

Pensamientos

Me compré un PensamientoPorque son tus flores favoritasLas sembré en mi jardín de lamentos,las riego cuando tu recuerdo me visitaLas pobrecillas se están pudriendoSe mueren ahogadasen sollozos que no comprendoLloran por una guerra armadaQue empezaste a besos Y terminaste a dos de tres caídasSin límite de tiempoCon mi corazón entre las cuerdasMe compré un PensamientoPorque son tus flores favoritasCada tanto las uso como remedioPara tratar … Seguir leyendo Pensamientos

Cargando saco ajeno – Segunda entrega

—Oye, Carlos —me decía, poniéndome la mano en el hombro como si fuera a darme un consejo de vida—, ¿por qué no les cuentas a mis amigos por qué prefieres andar dibujando monitos en vez de jugar al fútbol como Dios manda? Y ahí me tenían, plantado frente a esa bola de borrachos, aguantando la misma humillación de siempre. Mi papá no se cansaba de … Seguir leyendo Cargando saco ajeno – Segunda entrega